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Terapia Dióxido de carbono (CO2)

La carboxiterapia, es una técnica de origen Europeo; nació específicamente en Francia, para encargado de tratar problemas cardiovasculares.

Desde entonces se usa para tratar diferentes enfermedades relacionadas con la mala circulación sanguínea, artropatías orgánicas, periféricas y funcionales.

Es una técnica alternativa de tratamiento que se puede utilizar como tratamiento  terapéutico y estéticos,  consiste en la aplicación de gas dióxido de carbono (CO2) por vía subcutánea; no es un método quirúrgico y se ha comprobado su efectividad en el trato de enfermedades circulatorias, cuestiones de oxigenación de los tejidos y de erradicación de la celulitis.

Se aplica de forma  muy sencilla con un equipo especial que regula y monitoriza el tiempo de inyección y la dosis que se suministra de acuerdo al caso a tratar.

El CO2 se inyecta por medio de una aguja muy fina, de 0.3 mm de diámetro, parecida a las que se utilizan para inyectar insulina. Al término de la aplicación el especialista da un ligero masaje en la zona tratada para que el gas circule y se distribuya correctamente. Es entonces cuando el CO2 se difunde fácilmente, desde donde se aplicó, a los tejidos subyacentes, ejerciendo su acción terapéutica, mejorando el intercambio intracelular y la nutrición celular de estos tejidos.

El tratamientos estéticos  es buenos para:

  • Flacidez.
  • Estrías.
  • Rejuvenecimiento facial.
  • Celulitis.
  • Tratamientos de pre y post-lipoescultura.
  • Pre y post tratamientos de injertos de piel.
  • Grasa localizada.

El procedimientos médicos se utilizarse en ramas:

  • Dermatología.
  • Reumatología.
  • Medicina deportiva.
  • Angiología.

Después de recibir la terapia se pueden presentar algunas molestias, como por ejemplo, un ligero ardor que pasa en poco tiempo y suele ir desapareciendo conforme pasan las sesiones, algún pequeño enrojecimiento con sensación de calor, aparición de ciertos moretones.

No se recomienda en casos de:

  • Mujeres embarazadas o en etapa de lactancia.
  • Padecer diabetes.
  • Presentar problemas renales y hepáticos.
  • Presentar insuficiencias cardiacas o respiratorias.
  • Hipertensión.
  • Epilepsia.

El número de sesiones depende del padecimiento a tratar, pero en promedio se recomienda tomar de 15 a 20 sesiones aproximadamente, de 15 minutos de duración, con una frecuencia de 1 a 3 por semana. A partir de la quinta sesión se comienza a ver la piel con más luminosidad y vida.

Para que los resultados sean realmente óptimos, es importante acompañar la terapia con una buena alimentación, realizar actividad física y tomar suficiente agua.

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