Por fin llegaron las vacaciones de Semana Santa que es la primera gran escapada del año. Si por fortuna vas a salir alguna playa no debes olvidar que debes incluir en tu kit de viaje un buen protector solar.

Con el cambio de horario podemos disfrutar mas tiempo del sol y esto puede tener estragos en nuestra piel , por ello te presento unos consejos de los especialistas para disfrutar del sol y sacar el máximo beneficio, sin sufrir daños.
Asi que te presento algunos casos en los que nos estamos equivocando, pensando que no s estamos protegiendo del sol y los daños pueden ser mas
– Viajes en coche: el cristal del coche no nos protege del sol, más bien lo contrario. La ventana hace un efecto lupa peligroso y si conducimos mucho tiempo con el sol de frente pueden provocarse quemaduras, por lo que es necesario protegerse antes de iniciar un viaje largo en un día soleado.
– Días nublados: otro error frecuente es pensar que los días nublados no son peligrosos. La radiación solar es capaz de traspasar al 40% las nubes, según los expertos. Las nubes pueden ser peligrosas porque crean un efecto lupa con el sol, que incide aún más sobre la piel. Hay que distinguir entre día nublado o con nubes bajas o altas.

– Cuidado con las terrazas: llega la primavera y con el buen tiempo apetece sentarse en una terraza a tomar el aperitivo. Es un error muy común sentarse cara al sol para disfrutar de los primeros rayos de la temporada y pensar que este sol es diferente del de la playa o la montaña.

Por ello estas son las recomendaciones generales para protegerse del sol según el destino escogido para nuestras vacaciones de Semana Santa:
– La montaña: es el destino con más riesgo de quemaduras, sobre todo si se va a ir a la nieve. En las zonas más altas la radiación de los rayos ultravioletas es mucho más intensa porque la distancia con el sol es menor. Durante la primavera y en condiciones de cielo despejado, la reflexión por nieve puede elevar los valores de la radiación hasta los niveles del verano. Por tanto, en la nieve habrá que emplear siempre el factor de protección más alto,  y aplicarla al menos cada dos horas.
-La playa: Estos lugares, que normalmente cuentan con aguas claras y cristalinas y arena blanca, el sol es más peligroso porque se refleja, multiplicando su incidencia.
– Por la ciudad: pasear por las calles o tomarse un aperitivo en una terraza sin protección solar conlleva los mismos riesgos de sufrir quemaduras que si lo hiciéramos en la playa. Hay que utilizar un protector solar al menos en el rostro, hay que vigilar especialmente las zonas donde más suele atacar el cáncer de piel: la nariz, los labios, los ojos, la raya del pelo y el borde de las orejas y no olvidarse de proteger también el dorso de la mano.

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