Desde el punto de vista de la nutrición, el pescado es un alimento que aporta excelentes cualidades para beneficio del organismo.

Al igual que la carne, el huevo y la leche, el pescado tiene proteínas de gran calidad. Además, es buena fuente de lisina y triptófano, aminoácidos o bloques de construcción de la producir, por lo que necesita obtenerlos a partir de los alimentos.

Contiene grandes cantidades de potasio, calcio, yodo y sodio. También proporciona vitaminas A y E, las cuales actúan como antioxidantes que defienden a las células del ataque de los radicales libres. Su alto contenido de vitaminas del grupo B es muy importante para la salud del sistema nervioso.

La sardina es de las clases más ricas en vitaminas y minerales.

Una ración de 100g de pescado aporta casi la mitad de calorías que 100g de algunos cortes de carne de res o cerdo.

Consumir  pescado al horno, a la plancha, empapelado, a la  veracruzana o en caldo, es una excelente alternativa para cuidar la línea sin sacrificar sabor.

El pescado tiene grandes ventajas sobre los alimentos de origen animal debido a su contenido de grasas “buenas” o poli insaturadas, como los ácidos grasos omega 3. Todos los tipos de pescado los contienen, pero los que más son: trucha, sardinas, atún, salmón y arenque. Existe evidencia de que el consumo regular  de estos pescados, como parte de una alimentación equilibrada, puede reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer como el de la próstata y colon.

Durante los años sesenta se realizaron estudios en lo que se encontró que algunas poblaciones como los esquimales de Alaska tenían  una propensión muy baja  a sufrir  enfermedades  del corazón y esto se debía básicamente a que consumen grandes cantidades de pescado y sus aceites. El componente  que proveía  los beneficios  cardiovasculares fue identificado como acido graso poli insaturado  omega 3.

Comer los llamados “pescados azules”  y salmón 2 veces por semana tiene grandes beneficios para la salud del corazón ya que disminuye el riesgo de padecer arritmias, evita la formación de coágulos, reduce el nivel de triglicéridos en la sangre y disminuye la presión arterial, con todo esto se previenen los infartos.

El consumo de cualquier pescado azul puede aliviar los síntomas de enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide. A partir del aceite omega 3 se forman sustancias de acción antiinflamatorias llamadas prostaglandinas.

Los ácidos grasos omega 3 forman parte de las membranas celulares e intervienen en el desarrollo temprano del cerebro, el sistema nervioso y la vista. Por esta razón, se aconseja a las mujeres embarazadas o que están amamantando, consumir pescado 1 o 2 veces por semana, ya que la madre le transfiere estas sustancias por medio de la placenta y la leche materna.

Por su alto contenido de minerales, proteína y omega 3, el consumo de pescado en aconsejable para niños mayores de un año.

Sin embargo, ciertas variedades como el tiburón, pez espada o albaroca, caballa y el atún gigante que se vende en tajadas o sushi pueden estar contaminados con mercurio, un metal toxico que se acumula en el tejido graso y puede afectar el sistema nervioso.

Además es importante evitar comer el pescado crudo, pues existe la posibilidad de que contenga parásitos que provocan la hepatitis A.

Para consumir pescado de manera segura, se debe comprar lo más fresco posible y comerlo dentro de las 24 horas siguientes para evitar infecciones e intoxicaciones alimentarias.

Procura consumirlo de manera regular 2 o 3 veces a la semana. Otra opción son los pescados enlatados como las sardinas, el atún y el salmón porque también ofrecen estos beneficios y generalmente, a menor costo. Incluye porciones de verduras, frutas, leguminosa y cereal en tu alimentación diaria para aprovechar los beneficios del pescado en la salud .

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