Primero debemos establecer y analiza lo que realmente representa   un fracaso, y saber diferenciarlo de lo que es el éxito, porque muchas veces lo que para nosotros ha sido un desastre, para otros puede representar una victoria.

Un fracaso es la frustración de un deseo u objetivo. Se trata del incumplimiento o imposibilidad de realizar un proyecto en el que habíamos invertido nuestra voluntad, esfuerzo, pensamientos o sentimientos. Hay fracasos sentimentales, profesionales, económicos y cada uno tiene una forma particular de herirnos y vulnerar nuestro orgullo o al corazón.

Si en el amor  sufriste una decepción , esto puede dañar el amor propio. Pero si lo ves como una experiencia de aprendizaje, la experiencia te dejará más claro quién eres y las personas a las que estás dispuesta a entregar tu corazón.

A nadie le gusta que lo rechacen o le rompan el corazón, pero los fracasos sentimentales nos enseñan a modificar nuestro comportamiento enamoradizo en el que en realidad no buscamos el verdadero amor.

Si tu desilusión fue en el ámbito laboral , sobre todo si van acompañados de desprestigio personal o de una pérdida económica. Estas experiencias pueden acarrear consecuencias graves o simplemente pasar desapercibidas para los demás, pero crearnos inseguridad en el futuro.

También un problema en el trabajo puede dificultar o imposibilitar un ascenso, ya que rompe la imagen que alguien tiene de ti y esto te hace sentir insegura para esforzarte por crear una percepción diferente de ti misma.

Todo depende de cómo valoremos esta experiencia  ya que  una pérdida en cualquier área de nuestra vida se vueleve muchas veces un sentimiento mal dirigido, una actitud errónea o una acción equivocada.

La mayor parte de las veces actuamos según creemos que lo debemos hacer, prestando oídos sordos a los consejos de las personas que tenemos alrededor.

El fracaso es la pausa en el camino que nos hacer darnos cuenta de que tenemos que cambiar el rumbo que llevábamos y buscar otras formas de actuar y ver las cosas, para actuar fuertes ante las situaciones y con mayor madurez.

La clave para salir adelante es tomar más fuerza y hacer frente a las metas que se te presenten en el futuro. Dolorosas sí son los pérdidas, pero no te puedes dejar hundir, la mejor actitud para remediarlo es aceptar las consecuencias y pensar en que el tiempo todo lo cura y no hay mal que por bien no venga.

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