Las mujeres tenemos una mala percepción de la perfección siempre hemos analizado frente al espejo nuestros errores, siendo muchas veces  autocriticás en exceso.

Pero otras veces hemos sido tolerantes con nuestras fallas, las ignoramos y nos autoengañamos.

Si eres de las perfeccionistas que buscan no cometer errores,  lograr que los demás actúen como tú, seguramente la presión por alcanzar la perfección y el fracaso al no lograrla, hacen que a veces caigas en la baja autoestima, ansiedad o depresión.

Todas sabemos que lograr un crecimiento es positivo, pero en el afán por alcanzar metas inaccesibles puede convertirse en una obsesión o compulsión patológica.

Si tienes la percepción de que existe en ti un error que corregir, el primer paso consiste en admitir que ‘es imposible evitar todos los errores’.

Debes cambiar la actitud hacia tus propios errores, no mantenerlos secretos ni olvidarlos, pues para evitar equivocarnos debemos detectarlos, examinarlos desde todos los puntos de vista, descubrir por qué se cometieron y aprender de ellos.

Es importante mantener una actitud autoreflexiva  que te llevará a un mayor conocimiento de ti misma y fortalecerá tu autoconfianza para resolver problemas. Es importante aceptar tus errores, incluso con gratitud cuando te los señalen los demás.

Lo que debes cuidar es no distorsionar la imagen que tienes de ti misma, si es que no coincide con la que desearías tener, pues estarías autoengañándote y podrías impedir tu verdadero autoconocimiento.

Recuerda siempre la sinceridad contigo misma es la única forma de afrontar tus errores.

Los expertos aconsejan seguir estos pasos para lograr una autocrítica saludable y útil:

1. La autocrítica te llevará a un mayor conocimiento emocional de ti misma. Haz que sea constructiva y positiva, reflexiona, descúbrete e identifica tus errores.

2. Identifica el problema objetivamente. Sé realista y acepta tus capacidades y limitaciones, y el hecho de que todos cometemos errores.

3. Acéptate tal como eres, no seas demasiado severa contigo misma, pues siempre podrás mejorar.

4. Valora alternativas de resolver el problema, no temas a los juicios de lo demás, ten confianza en ti misma y elige lo que creas más conveniente para tu bienestar.

5. Sé flexible, todo requiere su tiempo, y no hagas juicios apresurados ni intuitivos en tu autoevaluación.

6. Cuando consigas algún objetivo propuesto, elógiate con pensamientos positivos y prémiate con algún capricho: un disco, una película, un regalo, una comida.

La clave de la autocrítica consiste en aprender de nuestros errores, no ignorarlos, ni olvidarlos, ni ser autoindulgentes, ni autoflagelarnos, simplemente analizarlos.

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